


Nos contactamos con Fidel Voglino. Los lectores se preguntarán ¿quién es? Pues, Fidel es un bahiense residente en la ciudad de Mar del Plata y especialista en coleccionar camisetas rojinegras. El origen de este "hobby" es la simpatía del protagonista de este artículo por su querido club San Lorenzo de Mar del Plata. Todo surgió en el año 2002, así lo cuenta Fidel y nos emociona a todos los que sabemos lo que es el afecto por una divisa: “San Lorenzo y Deportivo Norte jugaban la final correspondiente a uno de los torneos de la temporada 2002. Yo iba a todos los partidos del ‘Rojinegro’, no me perdía ninguno. Y aquella vez tomé coraje para hacer algo que por timidez siempre había postergado: fui al club y le pedí a Daniel Di Gerónimo que me guardara la camiseta si salían campeones. El ‘Kity’, referente del equipo, devolvió la respuesta que yo no esperaba: ‘lo siento en el alma, a pesar de conocer tu pasión por San Lorenzo, porque jugaré mi último partido y ya se la prometí a mi mamá’. La verdad, entendí la razón, pero me quedé triste. Después, San Lorenzo ganó 1-0 y salió campeón. El lunes volví a la sede y encontré a este mismo jugador con un bolsito. ‘Tomá, mi mamá lo entendió’, llegó a decirme. La alegría fue tremenda cuando lo abrí y encontré la camiseta”. A partir de ese momento el hincha del santo marplatense comenzó a reunir exclusivamente camisetas de fútbol rojinegras a franjas verticales, similares a las del equipo que genera sus afectos, el mismo diseño y los mismos colores. Entre sus anécdotas, Fidel nos cuenta que: "Tomé la decisión de escribirles a los clubes. Por ejemplo, en Brasil está el Atlético Paranaense con camiseta de las características que buscaba. A veces muchos no te contestan, simplemente porque no pueden desarmar un equipo para regalarte alguna indumentaria. Este club brasileño, en cambio, brindó respuesta a través de un señor muy amable, diciéndome que se alegraba por contactar un simpatizante de Argentina y Mar del Plata en especial. Yo no era nada de eso, sólo quería la camiseta. Pero el tipo me siguió escribiendo, incluso llegó a ofrecerme la posibilidad de recibir chicos de San Lorenzo durante una época en la que yo era secretario del club. Lo cierto es que pasó un mes hasta que mandó la camiseta. Y recién ahí confesó de quién se trataba. Me dijo “jamás respondo los correos porque esa no es mi función; yo soy el presidente del club…”. O también que "En una oportunidad descubrí que en Esperanza, Santa Fe, se encontraba la fábrica de indumentaria de un equipo con camiseta rojinegra. Me contestó una señora muy amable y me dijo que enviaría esa camiseta cuando se enfrentaran Ferro y Aldosivi mediante un jugador. A los dos meses volvió a comunicarse, detallando el nombre del hotel donde se hospedaría el equipo de Buenos Aires y el contacto con César Carignano, el delantero que sería su yerno. Ahí nos encontramos y el mismo Carignano, después de darme la camiseta acordada, me terminó habilitando un correo para que contactara a un amigo del Neuchâtel Xamax de Suiza. ¿Para sintetizarte? Hoy tengo la camiseta de ese equipo firmada por todos los jugadores, ja". Don Fidel, que ya cuenta más de 70 años de edad, nos sigue deleitando con sus atractivos e interesantísimos recuerdos relatándo sobre cuál es, a su criterio, la remera más extraña que posee: "Te podría decir que es una de Brunei, un sultanato del sudeste asiático que está bordeado por Malasia. La camiseta me la envió un muchacho que es piloto de avión del Sultán, el responsable de pagar todos los impuestos. Porque ahí nadie paga nada, todo lo solventa este muchacho. Es un país espectacular". Nuestro nuevo amigo nos sigue contando, por ejemplo, que "América y Europa son los continentes más representados en cuanto a las camisetas que tengo. Si me falta alguna de América es porque no hay clubes. Por ejemplo, Bolivia. Después, tengo de Costa Rica, Panamá, México, Paraguay, Uruguay, Chile, Colombia, Venezuela, El Salvador, Estados Unidos. Y de Europa conseguí desde Macedonia, Tailandia, Bulgaria, Rusia, Portugal, Alemania, Inglaterra, España, Italia, Francia, Israel, Malta… Se me complica con África, porque no te contestan o todo es muy precario" y que para él, el coleccionismo "Es una pasión, fundamentalmente. Un cable a tierra. No me vería sin hacer esto. Es más, llegar a conseguir una camiseta es lo que me mantiene vivo. Claro, una vez que la consigo va derecho al montón y ya no le doy la importancia que le estaba prestando. Es como estar enamorado de una piba que vive a la vuelta de tu casa. El coleccionismo, cualquiera sea, significa una verdadera pasión".
La acción de Fidel no acaba simplemente en el coleccionismo, quiere que su haber de más de cien casacas de más de cuarenta países sea exhibido en el club de sus amores, el "Santo" marplatense, cobrando una entrada o solicitando la donación de algún alimento que será destinado para los jugadores más pequeños que pertenecen al San Lorenzo de Mar de Plata, que en su mayoría son pobres. En fin, con su actividad este coleccionista ha trascendido las fronteras de nuestro país ya que su propósito se ha visto reflejado en periódicos de varios países tales como Peru, Italia, Malta y España, y ha realizado intercambios con gente de Finlandia, Rusia, Israel, Colombia, Bulgaria y muchos países más. Y Fidel acaba manifestando que tiene un sueño: que esto pase de generación en generación, pues esta colección tiene un valor único.