"Porque
donde se juega fútbol, Sportlandia también se juega", decía la publicidad.
Aquellas
antiguas camisetas de “Piqué”, que era el tipo de tela con que
se fabricaban, tenían el hermoso encanto de que cuando transpirabas mucho
o te mojabas la cabeza y se humedecía, pesaba cuatro kilos más. Pero eran más
absorbentes que las de ahora.
¡Y todos
soñábamos con tener una!
La primera
camiseta “de pique” que me puse, fue la de Atlanta, cuando jugaba en la “pre
novena” del “Bohemio”.
En la “Novena”
de River, yo jugaba de arquero y usaba una de color amarilla con refuerzos en
los codos.
Un par de años
después, nos regalaron al equipo del barrio: “Darwin y Vera”, en Villa Crespo,
una de Lanús, bien granate, como la que usaba aquel gran equipo conocido como
’Los Globetroters’, por la magia del juego que practicaban y que formaba con:
Álvarez Vega, Prato y Beltrán, Daponte, Guidi y Nazionale, Carranza, Lugo,
Cejas, Reinoso y Moyano.
En las
inferiores de Atlas usábamos la de algodón y ya como profesional, usamos una
“de piqué” y otra, la famosa camisa abotonada con bolsillo incluido.
Cuando jugué en
San Lorenzo, obviamente, era bien “de piqué”, incluso la que usábamos en los
entrenamientos.
Y, hasta el día
de hoy, conservo una de River, que me compré en mi adolescencia para jugar en
la calle y en los potreros por donde pasé.
Camisetas de “Piqué”: marcaron todo un hermoso tiempo de nuestras vidas.
Recuerdos que
nos ha dejado el fútbol de otras épocas.
Hoy, los colores
tradicionales de nuestros clubes, son sustituidos por el “sponsor” de turno y
cubiertos con publicidades que nada tienen que ver con el “espíritu” que los
hizo grandes.
El tejido de
piqué fue desarrollado por la industria del algodón de Lancashire (Gran
Bretaña), a finales del siglo XVIII, como una técnica mecanizada para tejer
paños dobles con una pesada trama de hilos incluida.
Actualmente, el
piqué se emplea sobre todo para corbatas y para las playeras de polo y vestidos
de mujer.
por Miguel Ángel Giordano

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