A 50 años de la tragedia de “The Strongest” *
Por: ©Miguel Ángel
Giordano (Escritoriador y #DifusorCultural)
El 26 de septiembre de
1969 el equipo boliviano The Strongest, regresaba a Santa Cruz de la Sierra,
luego de jugar un partido a beneficio. Pero la nave del Lloyd Aéreo Boliviano
(LAB) que transportaba al primer equipo, había desaparecido.
El avión se había
precipitado en la localidad de Viloco, situada en la Cordillera Tres Cruces.
Lamentablemente, fallecieron los sesenta y nueve pasajeros y los cinco miembros
de la tripulación. Luego de escuchar la trágica noticia, los familiares de las
víctimas, las autoridades deportivas, los estamentos gubernamentales, la gran
hinchada “Stronguista” y el pueblo boliviano en su conjunto, vivieron un
calvario entre la búsqueda y el rescate de los cadáveres.
Posteriormente, se rindió
un homenaje póstumo y sus cuerpos fueron velados en la Catedral de la ciudad de
La Paz.
La nómina de “atigrados”
que perdieron la vida es:
El DT Eustaquio Ortuño,
el gerente José Ayllón, el masajista Felipe Aguilar y 16 jugadores: Armando
Angelacio, Hernán Andretta, Orlando Cáceres, Juan Iriondo, Jorge Durán, Julio
Díaz, Héctor Marchetti, Miguel Ángel Porta (Argentino), Jorge Tapia, Ernesto
Villegas, Germán Alcázar, Eduardo Arrigó, Oswaldo Franco, Raúl Farfán
(argentino), Oscar Flores y Diógenes Torrico.
Posteriormente, al dolor
de propios y extraños, y luego de los homenajes a los “Mártires de Viloco”,
como se los ha declarado; vino el proceso y la ardua tarea de levantar de las
cenizas de esta tragedia un nuevo equipo; para ello se recibió la solidaridad
nacional como la internacional, desde diversos puntos de Suramérica llegaron
muestras de solidaridad de diversos clubes, ofreciendo sus equipos para actuar
de forma gratuita en beneficio del club The Strongest; igual que los clubes
argentinos Boca Juniors y River Plate, que se pusieron a disposición de los
“atigrados” y cuyos Presidentes llegaron en persona hasta la ciudad de La Paz.
A partir de ese instante,
la tarea de resurgimiento y reconstrucción fue obra de muchas personas e
instituciones.
Boca Juniors contribuyó
con dos excelentes jugadores juveniles: Víctor Hugo Romero (Romerito) y Luis
Fernando Bastida; el Presidente de la Confederación Sudamericana de Fútbol,
Teófilo Salinas, dispuso la donación de veinte mil dólares; el Presidente de la
Confederación Brasileña de Fútbol, Joao Havelange, organizó un clásico carioca
entre Flamengo y Fluminense, cuya recaudación fue a beneficio del club The
Strongest.
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Miguel Ángel Porta fue
una de las figuras descollantes dentro del mundo futbolístico de Atlas y
referente ineludible en los barrios de Colegiales y de Villa Crespo.
Se puede decir que Porta,
junto a “Pechito” Segovia, fue el primer gran ídolo del club y al cual aún se
le debe su merecido homenaje.
Por lo que se sabe, nació
y vivió en la calle Dorrego, entre la avenida Córdoba y Cnel. Niceto Vega hasta
que viajó a Bolivia para unirse al primer equipo de The Strongest.
En su infancia y en su
adolescencia jugó para el “equipo de Puga” (Atlas) y se lo podía ver
defendiendo la “Marrón” en los terrenos de “La Algodonera” o en las canchas en
donde jugara Atlas. Su carrera lo llevó a jugar para Deportivo Italiano y para
el Racing Club de Avellaneda. Luego partió a Bolivia.
Siempre se destacó por
ser un jugador exquisito, seguro y cuando había que meter pierna fuerte, lo
hacía. Muchos lo comparan (basta ver la foto) con el “Mariscal” Roberto
Perfumo, por su estampa y por su juego. Podía jugar en cualquier puesto de la
defensa y del medio campo; incluso hubo partidos en que lo hizo de diez. Pero,
además, Miguel Ángel Porta era todo un estratega dentro de la cancha. Sus
compañeros lo tenían como un verdadero líder y eran obedientes a sus siempre
certeras indicaciones. Fuera de la cancha era un muy buen amigo, solidario y
siempre dispuesto a contener y ayudar al que lo necesitaba.
Oscar Bosio
(recientemente fallecido), que fue de los pocos jugadores que jugaron en Atlas
en las dos etapas (antes y después de la afiliación en la AFA), fue uno de los
mejores amigos de Miguel Ángel Porta. Compañeros en el fútbol y en la vida, Bosio
lo tenía como a un ídolo y siempre, al hablar de él, lo recuerda con lágrimas
en los ojos:
“¿Qué querés que te diga?
¡Lo extraño tanto! Me hice muy amigo de él porque sintonizábamos la misma onda
en la vida y ser su amigo no demandaba ningún esfuerzo. Miguel Ángel fue al
único jugador que Puga le permitía todo, incluso, que llegue tarde. Y casi era
una rutina los días de partido: ‘Vaya Bosio, vaya a despertarlo a Porta y que
venga rápido que nos tenemos que ir’, me decía Puga. Y yo corría hasta su casa,
me atendía su hermanita y me decía: ‘Ahora lo despierto; anoche se acostó
tarde’. Yo me quedaba esperando que el muy atorrante saliera; después nos
íbamos a jugar el partido… y la rompía”.
“En la cancha era todo un
genio. Veía muy bien el fútbol y adentro del campo de juego se comportaba como
un verdadero técnico. Era como tener un jugador de más. Jugar con él de
compañero era robo.
Cuando ocurrió el
accidente —siguió— escuché la radio y enseguida lo llamé por teléfono a Puga y
le dije: ‘Ricardo, ¿es nuestro Miguel Ángel?’.
La voz entrecortada,
apagada, de Puga me contestó: ‘Sí, es él’. Después, esperar a que llegaran sus
restos, el velatorio en la sede del club Deportivo Italiano y el entierro en la
Chacarita. Fue muy doloroso. En el cementerio había mucha gente y el panorama
era desolador. Yo estaba junto a Dell’ Acqua, Tito Alen, La Gallega Vidal y
Gallo, que estaba descompuesto de tanto llorar. Todos estábamos hechos mierda.
Pero el peor momento fue cuando bajaron el cajón cubierto con la bandera de The
Strongest y la bandera de Bolivia. Fue tremendo.
Para mí, Porta fue y
sigue siendo uno de mis mejores amigos. Significó mucho en mi vida, dentro, y
especialmente fuera de un campo de juego. Todo aquél que tuvo el privilegio de
conocerlo te va a decir exactamente lo mismo: Miguel Ángel fue un gran jugador
y una excelente persona”.
FESTEJO: Desde el año
2006, todos los 27 de septiembre, la Hinchada del The Stringest celebra el “Día
del Hincha Stronguista” o “Día del Hincha Atigrado”, por ser el natalicio de su
Hincha N° 1, Don Raúl "Chupa" Riveros.
La ¿coincidencia?
histórica, hace que justo ese día, pero de 1969, se realizaba la búsqueda del
avión siniestrado y la suerte corrida por los jugadores. Entrado el día 28 y
hallado el avión, se confirmó lo que todos presagiaban. El accidente es
conocido como “la tragedia de Viloco”.
Yo creo que esa
coincidencia, hace que sea un justo homenaje y recuerdo para aquellos jugadores
que vistieron la camiseta “Atigrada”.
DATO INÉDITO:
Una premonición marcó la
tragedia una semana antes. The Strongest jugó con Stormers un partido
en Sucre y a la vuelta, la nave del Lloyd Aéreo Boliviano (LAB) que traía
al equipo a La Paz, sufrió un percance. Se trabó el tren de aterrizaje y los
pasajeros pasaron un susto terrible. El avión tuvo que dar varias vueltas antes
de bajar. Superado el problema, tocó tierra y uno de los jugadores ‘atigrados’
salió pálido y con lágrimas en los ojos.
Miguel Ángel Porta,
argentino, lloraba de felicidad, pero su corazón no dejaba de latir por la
emoción que había vivido en el aire minutos antes.
El técnico del equipo,
Eustaquio Ortuño, se le acercó y lo animó diciéndole:
“Hijo, no pasa nada.
Aguante como hombrecito”.
Porta, tocándose el
rostro, le contestó: “Profe, usted ya vivió la vida; en cambio yo soy un pibito
y tengo la vida por delante…”.
(Esta nota, “Ampliada y Corregida”, ha
sido obtenida del libro: “CLUB ATLÉTICO ATLAS”, de Miguel Ángel Giordano
–Declarado “DE INTERÉS CULTURAL”).

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